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EE.UU. suspende a Microsoft y Adobe del programa de Green Card para extranjeros

EE.UU. Excluye a Microsoft, Adobe y Grandes Empresas Tecnológicas del Programa de Green Card para Trabajadores Extranjeros Calificados

En una de las decisiones más contundentes en materia de política migratoria laboral de los últimos tiempos, el gobierno de Estados Unidos ha suspendido a algunas de las empresas tecnológicas más grandes e influyentes del mundo del programa federal que permite a los trabajadores extranjeros calificados obtener la residencia permanente, conocida popularmente como green card. Entre las compañías afectadas se encuentran Microsoft, Adobe, Capgemini, Cognizant, HCL Technologies, Infosys, Tata Consultancy Services (TCS) y Wipro. Esta medida representa un punto de inflexión sin precedentes en la relación entre la política migratoria estadounidense y el ecosistema tecnológico global.

¿Qué es el programa de green card para trabajadores calificados y por qué importa?

El programa al que hace referencia esta decisión está vinculado al sistema de visas de empleo basado en categorías de preferencia, específicamente las denominadas EB-1, EB-2 y EB-3, que permiten a empleadores estadounidenses patrocinar a trabajadores extranjeros calificados para obtener la residencia permanente en el país. Uno de los mecanismos más utilizados dentro de este sistema es el proceso de PERM (Program Electronic Review Management), administrado por el Departamento de Trabajo, que certifica que no existen trabajadores estadounidenses disponibles o suficientemente calificados para ocupar un determinado puesto antes de que una empresa pueda patrocinar a un trabajador extranjero.

Este sistema ha sido un pilar fundamental del sector tecnológico estadounidense durante décadas. Compañías como Microsoft, Google, Amazon e IBM han dependido históricamente de la contratación de talento extranjero, especialmente proveniente de India y China, para cubrir posiciones en ingeniería de software, inteligencia artificial, ciberseguridad y ciencia de datos. Según datos del Cato Institute y el Congressional Research Service, más del 70% de los trabajadores en espera de una green card de categoría EB en Estados Unidos son de origen indio, lo que convierte esta medida en un asunto con profundas implicaciones geopolíticas y económicas.

Las empresas suspendidas: quiénes son y qué papel desempeñan

La lista de empresas excluidas del programa abarca tanto firmas de origen estadounidense como multinacionales extranjeras con una presencia decisiva en el mercado norteamericano. Microsoft, con sede en Redmond, Washington, figura consistentemente entre las empresas que más peticiones de visa H-1B y green card presentan anualmente, con miles de empleados en proceso de ajuste de estatus migratorio. Adobe, líder en software creativo y de productividad con sede en San José, California, también se encuentra entre las compañías con altos volúmenes de patrocinio de visas de trabajo para personal extranjero.

En cuanto a las empresas de servicios de tecnología de la información, la lista incluye a Capgemini, la multinacional francesa de consultoría y servicios de TI; Cognizant, compañía estadounidense con raíces en India conocida por emplear a un número significativo de trabajadores con visa H-1B; HCL Technologies, conglomerado tecnológico indio con operaciones globales; Infosys, una de las mayores empresas de servicios de TI del mundo; Tata Consultancy Services (TCS), la mayor empresa de TI de la India; y Wipro, otra de las grandes compañías tecnológicas indias con amplia presencia en el mercado de outsourcing estadounidense.

Estas empresas no son actores menores: juntas emplean a decenas de miles de trabajadores en territorio estadounidense y representan una porción significativa del valor añadido que el sector tecnológico aporta a la economía del país. Su exclusión del programa de green card no es simplemente una medida administrativa; es una señal política de enorme calado.

El contexto político detrás de la decisión

Esta medida no surge en el vacío. Se produce en un contexto de endurecimiento progresivo de la política migratoria laboral en Estados Unidos que lleva años gestándose. Desde la primera administración Trump (2017-2021), se implementaron restricciones significativas a las visas H-1B, incluyendo un aumento en las tasas de denegación y criterios de elegibilidad más estrictos. Aunque la administración Biden moderó algunas de estas restricciones, la presión política bipartidista sobre el programa de visas para trabajadores calificados continuó sin pausa.

En el contexto actual de 2026, bajo la segunda administración Trump, la política de “America First” en materia de empleo se ha intensificado considerablemente. El gobierno ha argumentado que ciertas empresas, particularmente aquellas del sector de outsourcing de TI, han abusado sistemáticamente del sistema de visas H-1B y del proceso de green card para desplazar a trabajadores estadounidenses y reducir costos laborales. Investigaciones del Departamento de Trabajo y del Departamento de Seguridad Nacional habrían identificado patrones de uso irregular del programa PERM en varias de las empresas ahora suspendidas.

No es la primera vez que estas compañías enfrentan escrutinio. Infosys, Cognizant y Tata han sido objeto en el pasado de demandas judiciales y acuerdos extrajudiciales por presunta discriminación contra trabajadores no indios en sus procesos de contratación en Estados Unidos. Estos antecedentes han alimentado el debate político y proporcionado argumentos a quienes reclaman una regulación más estricta del sector.

Las consecuencias humanas: miles de trabajadores en el limbo

Más allá de las cifras corporativas y los análisis de política migratoria, esta decisión tiene un impacto profundamente humano. Muchos de los trabajadores extranjeros que prestan sus servicios en estas empresas llevan años —en algunos casos, más de una década— esperando la resolución de sus solicitudes de residencia permanente, mantenidos en estatus temporal mediante renovaciones sucesivas de visa H-1B. Se encuentran atrapados en un limbo migratorio del que ahora se vuelve aún más difícil salir.

El atraso en el procesamiento de green cards es especialmente severo para los ciudadanos indios. Según proyecciones de Immigration Voice y el Cato Institute, algunos trabajadores indios calificados que solicitaron una green card en categorías EB-2 y EB-3 podrían esperar más de 50 años para recibirla, dado el sistema de cuotas por país que limita el número de green cards otorgadas por nación de origen. Con la suspensión de sus empleadores del programa, estos trabajadores podrían perder el patrocinio necesario para continuar sus solicitudes, lo que en muchos casos significaría tener que abandonar el país o buscar urgentemente un nuevo empleador dispuesto a asumir el proceso desde el principio, algo que puede añadir años adicionales de espera.

Las familias afectadas —cónyuges, hijos que han crecido y estudiado en Estados Unidos, profesionales que construyeron sus carreras en el país— se enfrentan ahora a una incertidumbre que ninguna formación académica ni trayectoria laboral brillante puede mitigar. El costo humano de esta decisión es incalculable.

Implicaciones para el sector tecnológico y la economía estadounidense

Desde una perspectiva económica, la exclusión de estas empresas del programa de green card plantea preguntas serias sobre la competitividad tecnológica de Estados Unidos a largo plazo. El talento en campos como la inteligencia artificial, la ciberseguridad y la ingeniería de software es un recurso escaso a nivel global, y la capacidad de atraer y retener a los mejores profesionales del mundo ha sido históricamente una de las ventajas competitivas más importantes del ecosistema tecnológico estadounidense.

Si las políticas migratorias continúan endureciéndose, existe el riesgo real de que el talento extranjero altamente calificado opte por construir su carrera en otros destinos: Canadá, Alemania, el Reino Unido o Australia han puesto en marcha en los últimos años políticas activas de atracción de talento tecnológico que podrían beneficiarse directamente de este endurecimiento. Lo que Estados Unidos pierde, otros países pueden ganar.

Además, muchas de las empresas afectadas —especialmente las firmas de servicios de TI— son proveedoras críticas de infraestructura tecnológica para sectores estratégicos de la economía estadounidense, incluyendo la banca, la sanidad y la defensa. Una disrupción en su capacidad operativa podría tener efectos en cadena que van mucho más allá del ámbito migratorio.

La respuesta del sector y el debate que viene

Aunque al momento de hacerse pública esta noticia no todas las empresas afectadas han emitido declaraciones oficiales detalladas, se anticipa una respuesta contundente por parte del sector tecnológico. Organizaciones como la National Association of Software and Service Companies (NASSCOM) y diversos grupos de presión de la industria tecnológica previsiblemente articularán una oposición firme a esta medida, argumentando que perjudica tanto a las empresas como a la competitividad global de Estados Unidos.

El debate que se avecina promete ser intenso y multidimensional. Por un lado, quienes apoyan la decisión argumentarán que es necesario proteger los empleos de los trabajadores estadounidenses y corregir abusos documentados en el sistema de visas. Por otro lado, los detractores señalarán que la medida penaliza a trabajadores que han seguido las reglas y cumplido con todos los requisitos legales durante años, y que en última instancia debilita la capacidad de innovación del país.

Lo que está claro es que esta decisión marca un antes y un después en la política migratoria laboral de Estados Unidos en el sector tecnológico. Sus efectos se sentirán durante años, tanto en las oficinas de Redmond y San José como en los hogares de trabajadores en Bangalore, Mumbai o Chennai que soñaron con construir su futuro en América. El debate sobre quién puede trabajar, en qué condiciones y con qué derechos en el país más poderoso del mundo está lejos de haber terminado. De hecho, acaba de entrar en una nueva y decisiva fase.

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